Grooming: Conoce el secreto mejor guardado

Grooming:
el secreto mejor guardado
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Los chilenos tenemos la
costumbre de nombrar en inglés los temas que nos resultan difíciles de
conversar y debatir. A la suplantación de identidad le llamamos phishing,
al ciberacoso ciberbullying y si se filma una pelea para viralizarla en
la web hablamos de happy-slapping.
Al
acoso escolar le llamamos bullying
y al acoso sexual de menores en línea, grooming.
Este confuso término no cuenta hasta ahora de traducción en español. Definimos grooming como al acoso de un adulto
hacia un menor, con el objetivo de conseguir favores sexuales a través de
medios digitales, valiéndose generalmente de una identidad falsa. En Chile la
ley
nº 20.526 sanciona desde
el año 2011 el acoso sexual de menores, la pornografía infantil virtual y la
posesión de material pornográfico infantil.

El perfil del abusador sexual en línea no está
determinado por un tipo de personalidad específica, ni se enmarca necesariamente
dentro de la homosexualidad, pero tienden a ser mayoritariamente personas
solitarias, reincidentes en este tipo de conductas pedófilas, y presentan
dificultades para controlar sus impulsos sexuales hacia menores,
preferentemente desconocidos o ajenos a sus círculos cercanos. El agresor suele
aparentar una personalidad muy atractiva en las redes sociales y videojuegos,
se toma un tiempo en acercarse a la víctima, generalmente niñas de entre 8 y 12
años, gana su confianza y amistad antes de pedir concesiones sexuales.
La finalidad del grooming suele ser la obtención de imágenes del menor desnudo o
de contenido sexual. Con este material, el acosador extorsiona a su víctima a
cambio de un encuentro físico, pasando de ser una situación de grooming (virtual) a abuso sexual (real,
físico). El hecho de que solo en raras ocasiones se llegue
a un encuentro físico con el acosador no evita que los efectos de estos
abusos puedan dejar profundas heridas en las víctimas.
El
grooming es uno de los secretos mejor guardado de los niños y jóvenes
que viven una experiencia de abuso, debido a que el daño moral y sicológico que
sufren deja tan profundas secuelas, que en muchos casos, los imposibilita
de pedir ayuda o cortar el vínculo con el agresor.  No basta entonces con darle la confianza a los
menores para que pidan ayuda si se sienten vulnerados, sino que es necesario
estar atentos a cada uno de sus cambios conductuales y supervisar sus acciones
en el mundo digital. La alianza familia y escuela puede significar una
oportunidad de formar en la prevención y educar en el autocuidado en el mundo
digital.
Hoy en día, uno de cada 2 usuarios de internet
son niños, y alcanzan más de 2.000 horas de conexión al año,
equivalente a 84 días completos en la web.
Donde haya menores de edad
reunidos en la web, probablemente, habrá un acosador sexual con interés en
captar nuevas víctimas. El que hayan nacido en contacto con
las tecnologías, hace presumir que las dominan a la perfección, pero la
realidad nos muestra que en la mayoría de los casos no es así. Pueden ser
expertos en el uso, pero debido a su corta edad, es probable que no tengan
estrategias de prevención ni la experiencia para actuar frente a situaciones de
riesgo en el mundo online. Según la última encuesta CASEN, el 71% de los
menores de 12 años, ya tienen un teléfono celular propio. El exceso de tiempo en
línea, la ausencia de supervisión parental y el empoderamiento digital de los
menores, los deja en una situación de vulnerabilidad importante en el mundo virtual.
Todos
los casos se pueden dar de manera diferente, por lo que la forma de abordarlos
será única y en lo posible, asistida por personal de la policía o profesionales
expertos. En determinadas circunstancias,  puede ser recomendable seguir la corriente del
acosador para tratar de identificarle. En otros casos, se hace necesaria la
denuncia inmediata a la policía.  
Si
eres profesor y te enteras que algún alumno de tu clase está viviendo una
situación de grooming, debes dar aviso al equipo de Convivencia escolar para
que realicen la denuncia en menos de 24 horas. El profesorado no debe realizar pesquisas
ni investigaciones, su rol es de suma importancia en la notificación de los
casos y el apoyo a los alumnos vulnerados.
¿Cómo
podemos evitar este riesgo en nuestros alumnos?
1.    
Explíqueles lo que implica el grooming y el daño que puede producir en
sus vidas.
2.    
Pídale a los padres que conozcan a
los amigos y contactos de sus hijos en los videojuegos y redes sociales.
3.    
Explíqueles lo importarte que es configurar
las cuentas de redes sociales privadas.
4.    
Explíqueles a los niños el peligro
que puede significar el publicar información privada en internet. El acosador
se valdrá de cualquier elemento comprometedor o íntimo para extorsionar a su
víctima.
5.    
Converse con sus alumnos respecto a
la importancia que tiene regular el tiempo de conexión a internet, evitando
conectarse en horarios nocturnos.
6.    
Observe cambios de conducta, animo
y sueño en sus alumnos. Ante cualquier alerta, converse con ellos y notifique a
sus padres.
7.    
Eduque, converse y vuelva a
conversar constantemente sobre los riesgos que existen en la web, sobre todo,
cuando se trata de menores de edad.
Conozcamos fundaciones u
organizaciones que trabajan en la prevención de riesgos en la web:

videos para conversar en clases:




El año 2008, Michael Seto, un psicólogo
clínico y forense del grupo Royal Ottawa Healthcare,
estimó
que la prevalencia de la pedofilia corresponde al 5% de la población masculina,
atendiendo en su definición a los adultos que se interesan sexualmente por
menores de 14 años. La cifra disminuye si se considera la población de mayor
riesgo, que va entre los 8 y 14 años.