Si tus hijos juegan Fornite, lee este articulo.

¿Es Fornite un juego adictivo? ¿Pueden provocar daño a mis hijos? ¿cómo se controla su uso?… Estas son las preguntas más comunes que se hacen decenas de apoderados cuyos hijos han empezado a jugar este entretenido y desafiante juego creado por la empresa Epic Games.

Fornite es un escenario virtual de batalla que ya reporta más de 45 millones de usuarios y factura cerca de US$100 millones al mes. Ha logrado tener 3,5 millones de jugadores en línea al mismo tiempo.

El juego es gratis y tiene versión para Xbox, Playstation , IOS, Windows y dispositivos móviles. Permite personalizar el entorno y la experiencia de juego a través de la compra de pases de batalla y artículos de campaña que permiten mejorar la experiencia de juego. Combina elementos extremadamente desafiantes que lo convierten en un juego apasionante.

El jugador asume un rol activo y arma equipos con otros usuarios en línea, pudiendo asumir posiciones de liderazgo y jugar en modo streaming. Ha sido diseñado minuciosamente para que sus usuarios vayan viviendo una historia personal que en definitiva, se vuelve una atrapadora ya que se actualiza cada semana con nuevos desafíos.

Formite no es un juego de violencia extrema ni promueve conductas inadecuadas. ¿Por qué entonces, ha generado alarma entre los padres de niños y adolescentes?…

Desde este año, la adicción a los videojuegos está considerada por la Organización Mundial de la Salud, como una enfermedad mental. El juego alcanza límites donde la vida real se ve alterada impactándose negativamente en todos sus aspectos.

Fornite en si, no es un juego adictivo, sino que quienes lo juegan, pueden gatillar trastornos conductuales que desencadenan una adicción debido a sus propios rasgos de personalidad. En vista a la creciente popularidad de videojuegos como Fortnite o Minecraft entre los jóvenes, ¿cómo podemos saber si nuestros hijos o nosotros mismos somos realmente adictos los juego o si, como a muchos otros niños, sencillamente nos sentimos atraídos?

Cuando se está frente a una adicción a los videojuegos se pueden observar estas tres conductas:

1- Pérdida del control del tiempo de juego

El jugador no es capaz de controlar el tiempo de juego ni su frecuencia.

2- Pérdida de interés en otras actividades offline

Las personas que desarrollan adicción a los videojuegos, no solo pasan largas horas del día frente a una pantalla, sino que dejan de realizar actividades que anteriormente eran cotidianas en su vida, alterando sus prioridades.

3- Problemas físicos y psicológicos

El exceso de horas de juego online, altera principalmente, los hábitos de sueño y alimenticios, promoviendo además, estados ansiosos, eufóricos y cambios de humor cuando no se está conectado debido a las alta cantidad de Dopamina (conocida como la hormona del placer o la felicidad), que se produce en el cerebro mientras se juega videojuegos.

Del juego a la obsesión. Medidas de autocuidado.

Un adicto a los videojuegos no se hace de la noche a la mañana. Sus patrones de vida se verán alterados por un tiempo cercano a los 12 meses y se debe haber intentado varias veces la regulación del juego, antes de poder determinar que si existe o no esta enfermedad.

Control el tiempo:

Es de suma importancia entonces, controlar el tiempo de juego y respetar la clasificación de edad y contenido establecidas por PEGI o ERSB. Estas medidas de autocuidado serán claves para que la experiencia de juego, no sea más que esto. Solo un juego de niños.

Supervisión del lugar y momento del juego:

Jugar videojuegos no es algo que se recomienda hacer a cualquier hora y en cualquier lugar. Para evitar el desarrollo de trastornos conductuales, se sugiere establecer lugares de la casa y momentos del día en donde se puede realizar este tipo de actividades.

Supervisión de las amistades virtuales:

Las plataformas de multijugadores permiten conectar con millones de usuarios mientras se está en línea. Los niños y jóvenes deben ser cuidadosos con quienes interactúan y evitar dar información personal que pueda ser usada de manera malintencionada por terceras personas.

Supervisión del contenido:

Si se elimina de la lista, los videojuegos que promueven conductas agresivas o que atentan contra la dignidad de las personas, nos quedaremos con un pequeño puñado reducido de juegos, que seguramente aportarán al desarrollo de habilidades de los niños y jóvenes siendo una oportunidad única de entretención y esparcimiento. Es recomendable revisar siempre la clasificación de contenidos en www.pegi.info o www.esrb.org antes de descargar o traer a casa. 


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